¿Cómo tomar una decisión correcta?
“Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia”. Paulo Coelho.
No pasa ni un día, sin que tomemos una o más decisiones, para seguir el flujo de la vida y seguirle el hilo al destino. Por eso la toma de decisiones es lo que rige nuestra vida desde el momento en que las tomamos. Y pueden cambiarla radicalmente, nuestra vida sólo depende de estas determinaciones, que muchas veces ellas mismas depende de un sí o un no. Así que no te asombras si te parece que tu futuro depende de un monosílabo, un sí o un no. Tomar decisiones representa uno de los grandes desafíos del ser humano.
La vida nos la construimos nosotros mismos, nadie posee ese poder de dictarnos cómo hacerlo, simplemente porque disponemos de voluntad, y algo que es la libertad, y todo el mundo se aparta del camino cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va. Muchas veces tomamos el camino menos acertado, y caemos en el arrepentimiento más adelante, aunque este caso también tienes su punto positivo, que sería la adquisición de experiencia, que sólo se puede ganar de esta forma.
Nadie sabe cómo tomar una decisión correcta, es como tener cogido a un lobo de sus orejas, no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo. Todos lo hacemos al azar (por intuición), pensando que de tal manera sería que mejor de otro modo. No hay un manual que te instruye sobre cada decisión que tomes en tu vida. Pero hay unas reglas generales que todos practicamos al decidir, sin darnos cuenta de su existencia. Lo hacemos sin saber que lo estamos haciendo. Aquí las dejo.
- ï No tener miedo a las consecuencias: Dice el escritor y novelista brasileño Paulo Coelho “Sólo una cosa hace que un sueño sea imposible, el miedo a fracasar”. Para emprender una aventura, nunca hay que empezar por el final, hagamos lo que tenemos que hacer, el final ya tendremos tiempo para decidirlo.
- ï Tener confianza en sí mismo: Por ejemplo: Para montar en bicicleta por primera vez en mi vida, tengo que creer en mis adentros que yo puedo hacerlo, porque vale la pena arriesgarse. Si no lo logro de la primera, lo haré de la segunda o por la décima. Eso qué más da.
- ï Poner el cerebro a funcionar, en vez del corazón: Los sentimientos siempre han sido el primer enemigo de la toma de decisiones. Dice Enrique Jardiel Poncela “cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza”.
- ï Evitar comparaciones: Aunque otros lo hagan mal, creer en que yo lo haré bien o mejor.
- ï No arrepentirse: Aunque al final salga mal, -que nunca va a mal, y si lo ves así, es que aún no es el final- tómalo como experiencia, y no una mala pasada.
- ï No dejarse influir por lo que los demás nos cuentan: Nunca dejarse llevar por la presión social. Nunca tomar una decisión, por el mero hecho de complacer a otro(s).
- ï Intentar limitar y reducir al máximo posible la escala de opciones, y optar por la que vemos óptima.
- ï Consultar y pedir opiniones de gente veterana, con experiencia previa, que nos pueden echar una mano, servir de guiadores y ayudar a reducir la cantidad de opciones que tenemos.
- ï Ver la idea desde más de un ángulo: darle la vuelta a la idea e imaginarse cómo saldrá al final con cada opción que tenemos.
- ï Abandonar y dejar de insistir si nos parece mala idea, hay que creer en la intuición.
La vida entera está hecha de decisiones, y las decisiones las ponemos nosotros mismos, cada uno de su parte. Y no hay que olvidar que estas decisiones que tomamos día a día, son las que crean y esculpen una imagen sobre nuestra personalidad y sobre lo que queremos. Cuando tomamos un decisión basándonos en nuestro entusiasmo, anhelos y nuestra intuición, es seguro que estamos adoptando la opción correcta. Ya que el destino está escrito, sólo tenemos la opción de elegir el camino por el que llegar a nuestra meta.
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| The Economist |


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