No sé cómo decírtelo, pero…

Criticar es el arte de juzgar y evaluar las cosas. Digo <arte> porque no todos sabemos criticar, aunque, sí, comentar.

Una buena crítica es aquella que tiene como objetivo motivar a la gente para enseñarle y/o para comunicarle necesidades y deseos. Sin embargo, lo que decimos y la forma cómo lo decimos están, con demasiada frecuencia, en desacuerdo con lo que esperamos conseguir. Vamos a ver el ejemplo siguiente:

·        La mujer: ¿es que siempre tienes que andar por casa vestido con esos andrajos? ¡pareces un vagabundo!
o   El marido: ¿y qué quieres que haga, que vaya con traje?
En el ejemplo citado, la queja de la mujer está bien fundada porque señala un comportamiento que su marido debe mejorar (la manera de vestirse) y lo que pretende con su queja es que su marido se arreglara, el objetivo es lograr la mejora, pero la forma y el tono en que lo dice transmite fastidio y no ofrece muchas posibilidades para alcanzar este fin, y lo único que va a hacer su marido es ignorar la crítica y renunciarla; entonces, la mujer habrá fracasado en lograr su objetivo.


La crítica constructiva es aquella que tiene como objetivo influir sobre la persona criticada y estimularla para que mejore “un determinado comportamiento”, siempre se hace con buenas intenciones –de enseñar algo nuevo- y con mucha habilidad expresiva.

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