Las cuatro habilidades lingüísticas

 
Fotografía de Fotolia
Las habilidades lingüísticas (también llamadas las cuatro destrezas, capacidades comunicativas o competencias comunicativas) son la capacidad de usar el lenguaje en las diversas situaciones sociales que se nos presentan cada día.

El uso de una lengua puede realizarse de cuatro formas distintas, cada forma recibe el nombre de destreza o habilidad. El uso de estas cuatro destrezas depende del papel que desempeña el individuo en el proceso de la comunicación. Como se ve en la tabla siguiente.

Destreza desarrollada
El papel del individuo
Tipo de canal
-   Escuchar
Receptor
Canal oral
-   Hablar
Emisor
Canal oral
-   Leer
Receptor
Canal escrito
-   Escribir
Emisor
Canal escrito

Vamos a ir analizando cada destreza en función del papel que tiene en el proceso de la comunicación (para que una comunicación sea exitosa).


Escuchar: (comprensión oral). La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista del que habla, no solamente oír.

Diferencia entre oír y escuchar:

Oír
Escuchar
Percibir vibraciones de sonido.
Comprender, entender y dar sentido a lo que se oye.

Escuchar es entender, percibir y asimilar las ideas y pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Es saber ponerse en el lugar del otro.


Hablar: (expresión oral). Hablar es expresarse. Es emitir un mensaje oralmente. Hablar es estar consciente de lo que se dice, cuándo se dice y dónde se dice. Hablar es un arte que pocos saben dominar. Hablar no es emitir un sonido, ya que es propio de los humanos. Es poder seleccionar las ideas de la forma más correcta. Es meditar la palabra.

Hablar correctamente no necesariamente está relacionado con la preparación académica. Existen personas con poca formación académica, pero son muy comedidos a la hora de expresarse. Hablar es saber transmitir el estado de ánimo mediante palabras –sonidos-.


Leer: (comprensión escrita). El desarrollo de la competencia lectora es una de las claves para un buen aprendizaje en todas las áreas del conocimiento. A través de la lectura uno puede divertirse, reflexionar, estimular y satisfacer su curiosidad sobre temas de su interés.

La habilidad de la lectura implica dos actividades principales:

1)    Descodificación: identificación de palabras.
2)    Comprensión: asimilación del significado de las palabras.

Es necesario que la lectura sea fluida para poder reconstruir la escena en la mente y facilitar la comprensión; cuando no se entiende lo que se lee, el lector se desmotiva. Si no hay comprensión, no hay lectura; por lo que el lector debe ser capaz de entender y reflexionar sobre lo que se lee.


Escribir: (expresión escrita). Suele ser de tipo académico y es la que menos usamos en la vida cotidiana. (Muchas lenguas no tienen sistemas de escritura, sólo se hablan).
La habilidad de escribir da estructura al pensamiento y al lenguaje mismo. Existen dos formas de escribir:

-   Escribir para ti mismo: un diario personal.
-   Escribir para los demás: un blog donde se expresan ideas, metas y pensamientos de un individuo, artículos de opinión, novelas…

Escribir ayuda a pensar mejor y de forma más ordenada –formal-.

Hay que tener en cuenta que el proceso de la escritura implica la expresión verbal y la expresión no verbal de la persona quien lo hace. Por eso es importantísimo cuidar nuestras escrituras (ortografía, puntuación, léxico, etc).


¿Sabías que?

Al nacer, los humanos tenemos la capacidad de adaptación con cualquier sistema comunicativo –idiomas, signos, formas, etc-, pero con el paso del tiempo nos adaptamos a la lengua materna –nuestro entorno- y poco a poco vamos perdiendo esa habilidad de poder aprender de forma fácil los demás sistemas de comunicación, a medida que vamos centrándonos en lo que tiene más importancia para nosotros, se desvanecen las capacidades que menos nos interesan.

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