LA DOCENCIA ES COMO UN VIAJE EN TREN..
Si te fijas en las aulas, en tu escuela o universidad,
te das cuenta de que son como los vagones del tren. Y cada profesor
es responsable de un vagón determinado. Todos los años, suben a nuestro tren y
a nuestros vagones los pasajeros, que son los alumnos. Empezamos juntos
un viaje fascinante, algunos continúan hasta el final, y otros abandonan antes.
A nuestro vagón sube ese alumno rebelde, el estudioso, el cariñoso,
el creativo, TODOS ELLOS, e iniciamos juntos ese largo trayecto con
paciencia y mucho amor.
Nuestra responsabilidad, como docentes, es guardarlos a buen destino. En otros
vagones, están nuestros compañeros, docentes que eligieron ese mismo tren –compañeros
de viaje-, con los que compartimos momentos inolvidables. Compañeros que no
debemos dejar de ver para alimentar nuestra amistad.
¿Cuáles es el mayor reto?
E SI NUESTROS ALUMNOS VAN A VALORAR LO QUE ELEGIMOS –SER- HACER. Si somos buenos docentes o no, si logramos dejar huella en ellos o no.
La verdad, es que no siempre lo sabemos, porque algunos
terminan su viaje con nosotros y jamás volvemos a verlos; pero otros -y eso es
lo más gratificante de nuestra profesión- vuelven para visitar el tren y mostrarnos
quienes llegaron a ser, cuánto hemos ayudado a que lo sean y,
cuánto valoran haber viajado con nosotros. De esa manera confirmamos lo hermoso
y divertido que ha sido nuestro viaje, disfrutamos de lo rápido
que duró.
Pero como todo viaje, también tendrá una estación final para
nosotros, y en ella nos tocará abandonarlo, permanecer fuera y, disfrutar viendo
cómo lo llevan otros –novatos- que acaban de emprender esa noble
labor, la labor de enseñar.
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| Disfrutar de la vista quedándonos fuera del tren.. |


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