MÁS CREATIVOS QUE NUNCA..

Cuando nacemos, los seres humanos, nacemos creativos, curiosos, espontáneos, naturales; nacemos con ganas de descubrir nuestro entorno; con deseos de aprender más de lo que creemos saber. Cuando crecemos, poco a poco, vamos perdiendo esas ganas de querer descubrir el mundo. En realidad, es la educación lo que nos hace perder esos deseos de arriesgarnos para aprender, para descubrir. La educación nos convierte en unas personas institucionalizadas, siempre yendo en función de alguna entidad poderosa e invisible, que es la que impone, de forma indirecta, dicho sistema educativo.

Cuando -las personas- crecemos, aumenta nuestro miedo al fracaso y el miedo a cometer errores, ese miedo a hacer el ridículo, ese miedo a decir/pensar tonterías absurdas y, eso es lo que frena esa ansiedad por crear, descubrir, aprender, arriesgarse y, demostrar lo que -en realidad- somos capaces de hacer.

Nadie puede ser más creativo que un niño, queramos o no. Picasso dijo: “todos los niños nacen creativos”. Estoy de acuerdo con él, todos nacemos creativos. Esa creatividad, con el paso del tiempo, no se desarrolla como algunos creen; sino que, algunos la conservan, mientras otros, la pierden por las barreras que les impone su entorno social (la escuela, la educación, las leyes, las tradiciones, etc), y dejan de ser creativos, hasta que se conviertan en unas personas moldeadas y hechas para ser educadas y no para VIVIR.

Las personas que se arriesgan son las personas que salen adelante, son estas personas que tienen éxito en su vida, que disfrutan de su vida haciendo lo que ellos quieren y siendo lo que siempre han querido ser.


A propósito, en una conferencia, el escritor, educador y conferencista inglés, Sir Ken Robinson dice: “las escuelas matan la creatividad y, el sistema educativo adoptado se basa en la idea de la habilidad académica; y así muchas personas con mucho talento, brillantes y creativas, piensan que no lo son, porque aquello en que ellos destacan no está valorado -académicamente- en la escuela”. ¡Qué cita más inspiradora para terminar mi entrada ésa!

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