Enseñar en tiempos de tecnología

Obviamente, hoy en día hay un sinfín de tecnologías  que podemos usar en el aula y de las que sacamos cada vez más provecho. Lo que pasa es que con esa cantidad enorme de tecnologías a veces nos encontramos un poco perdidos. En esta entrada no voy a hablar de esas tecnologías  en sí, sino de la innovación que llevan al aula esas tecnologías y cómo usarlas. Eso da lugar a la siguiente pregunta ¿Qué es la innovación en un aula con tecnologías?
Esta pregunta nos deja pensar en las funciones siguientes:
  • -         Las tecnologías son una fuente inagotable de información para los profesores y los alumnos.
  • -         Favorecen la creación colectiva.
  • -         La publicación.
  • -         La difusión del conocimiento.
  • -         El enriquecimiento.
  • -         La conexión…

Entonces, pensamos en cómo sacar provecho de esas nuevas herramientas y que su existencia en el aula sea un arma más a nuestro favor y para nuestro beneficio y utilidad. 
De ahí aparecen nuevos términos para definir el significado de la palabra “enseñanza” en nuestros días. Términos como: inspiración, colaboración, cooperación, colectividad,  compartimiento, innovación, etc.

Con estos nuevos términos que dan significado a la enseñanza, tendemos a cambiar sobre qué procesos debemos enfatizar. Pasamos el énfasis de lo que “yo” enseño como profesor, a lo que “ellos” aprenden como alumnos.

CONCEPCIONES SOBRE QUÉ ES ENSEÑAR Y QUÉ ES APRENDER.

Paul Ramsden (analista y consultor en el campo de la enseñanza-aprendizaje) plantea tres concepciones básicas sobre la enseñanza.
Según él, hay una concepción que es básica y que nos ha acompañado durante toda la vida, que consiste en:

Enseñar es organizar y proporcionar al alumno todo aquello que el profesor cree que es adecuado para él y que debe aprender.

La segunda visión es: organizar y proporcionar al alumno un entorno de oportunidades para aprender. Ésta es un poco más evolucionada. Según Ramsden, el profesor debe crear ese ambiente y ese entorno que puede ayudar al alumno a adquirir conocimientos.

Y hay la tercera que sería la más evolucionada de todas según Ramdsen, y que consiste en: proporcionar al alumno la oportunidad de crear el ambiente que él cree que es adecuado para que vaya aprendiendo y adquiriendo conocimientos sobre la marcha. Y nunca darle al alumno el conocimiento listo, sino dejarle buscar y elegir de todos lo que él cree que es importante.

Entonces, vistas las tres concepciones, planteamos la pregunta: ¿Qué es lo que queremos que nuestros alumnos aprendan? De otra forma ¿Sobre qué conceptos poner el énfasis?

Seguramente, os suena la taxonomía de Bloom. Que son las habilidades del pensamiento. Hoy en día, el gran énfasis se centra en los tres siguientes procesos:
Fotografía del curso: Tecnologías Educativas.

  • -         Analizar.
  • -         Evaluar.
  • -         Crear.

Se trata de conseguir que nuestros alumnos lleguen a estos niveles superiores de procesamiento. Que son básicamente los objetivos de la educación. No se trata de crear alumnos que reciben conocimiento y ya está, sino de crear mentes que sean capaces de volver a reproducir ese conocimiento recibido después de procesarlo, en otra forma y con otro estilo. Se trata de crear alumnos que sean capaces de dialogar, generar y crear conocimiento a partir de un trabajo colectivo (crear una generación construccionista).

En resumidas cuentas, hay que dejar que nuestros alumnos establezcan su propio entorno de aprendizaje, para poder seguir aprendiendo aunque no estemos –nosotros- con ellos. Porque el aprendizaje es algo vital que nos tiene que acompañar –a todos- durante toda la vida.

Para conseguir esto, tenemos  que crear un ambiente de oportunidades para el alumno para poder promover el compromiso más allá de las actividades del curso. Pasar de pensar en aprender para aprobar a aprender para divertirse y adquirir conocimiento.
Facilitar oportunidades más satisfactorias, inspiradoras, significativas, sugerentes, oportunidades de carácter colectivo.


Ellos son capaces de adaptarse y crear su propio entorno, a partir de lo que viven fuera de su escuela. Hacen cosas extraordinarias y auténticas, sólo hay que confiar en ellos. Se inclinan de manera espontánea y divertida a aprender cosas que tienen que ver con su vida real, con su sociedad, con su familia, con lo que ven con sus ojos, etc. Y lógicamente si lo que aprenden en la escuela no se parece a lo que viven fuera de ella, el problema está en la escuela no en su mundo real. La ficción sería entonces lo que se imparte en la escuela. En otros términos, el error estaría en tu clase (lección) tú como profesor. El éxito lo impones tú, nadie conoce mejor tu clase que tú.

me gustaría finalizar mi entrada esa con una frase de Arthur Koestler, escritor británico, que dice lo siguiente:
"se podría la actividad creativa como un tipo de proceso en el que el profesor y el alumno se hallan en el mismo individuo".

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