Los mejores momentos "Nescafé"


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George, de cinco años, salió de su cuarto dirigiéndose a la cocina, en busca de agua para beber, escuchó los susurros de sus padres en la habitación contigua a la suya. Miró por el agujero de la cerradura de la puerta del dormitorio, su madre siempre le decía que cuando la puerta del dormitorio está cerrada, es porque los papás están durmiendo, cosa de que sospechó al oír estos gemidos que venían de su habitación aquella tarde. Eran sobre las cuatro de la tarde. George pudo ver desde la cerradura de la puerta algo que llamó su curiosidad. Para él, eso que está viendo no está nada normal -Pensaba que era cierto lo de estar durmiendo cuando la puerta está cerrada- Porque nunca vio a sus padres sin ropa y entrelazados de esta forma. Se sorprendió mucho el niño. Vio cómo cabalgaba su madre sobre el vientre de su padre, como si fuera un caballo. Y se caía sobre él como si para decirle algo en el oído y volvía a cabalgar otra vez. Desde donde estaba, George podía escuchar gemidos de su madre, como si le doliera algo.
El niño dudoso, puso la mano sobre el mango de la puerta, pensando en que si iba a abrir la puerta o no. Y qué decir en decisión  positiva. Esperó unos minutos y se puso perplejo, pálido, vacilante, luego giró el mango de la puerta y la empujó con toda fuerza sorprendiendo a los dos  –¡hola!-. Anne, su madre se echó a tumbarse sobre la cama y se tapó las partes sagradas con las palmas de sus manos, su padre nervioso y muy rápido tiró de la sábana .
-“pero ¿qué haces aquí? ¿Por qué no estás en tu habitación?”. Dijo la madre en tono muy alterado.
-“Lo siento”. –respondió el niño- “es que me dirigía a la cocina y escuché vuestros susurros, pensé que no estabais dormidos o  que algo iba mal aquí. ¿puedo venir a dormirme con vosotros? Es que me aburro en la habitación, la tele no me gusta”.
-“vamos a ver hijo, cuántas veces te dije que cuando la puerta está cerrada, se toca antes de abrirla”- le gritó Anne.
-“No pasa nada Anne, déjale”. Comentó Paul. “George, mamá y papá están jugando. Cuando terminen saldrán”.
“¿Puedo jugar con vosotros? Porfis papá. Déjame con vosotros. Si os había visto desde el  ojo de la cerradura”.
“Maldito hijo, ¡ve al tu cuarto ya!. Que no son momentos para discutir. Venga..”.  le gritó Anne a George.
“Joo”.. replicó el niño. Y se fue enfadado a su cuarto.
“Maldito niño, no tiene otra cosa más que hacer que jodernos los mejores momentos Nescafé”. Articuló la madre desesperada y se levantó a vestirse.

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